jueves, 3 de mayo de 2012

El comedido NUNCA sale bien ...


En el colegio fui una alumna mediocre. Estudiaba lo justo y necesario, y a veces menos de lo necesario incluso. La llevaba digamos, con sus mas y sus menos, con algún que otro malabarismo de promedios a fin de año, con alguna ida a la iglesia mas cercana a rogar frenéticamente por un milagro (esto es cierto eh? nada como la desesperación para incrementar la fe). Todo era medianamente soportable salvo ... matemática la odiada. Para mi siempre fue un misterio insondable, un lenguaje indescifrable, una tortura china, doce años de sufrimientos y padecimientos. No tengo idea de cómo hice para sortear curso a curso esa maraña de números, fracciones, quebrados, logaritmos, ecuaciones ... no sé, visto a la distancia me siento una especie de heroína que resistió los embates de esta ciencia y salió indemne, absolutamente indemne, digo, literalmente indemne porque al día de hoy no quedó alojado en mi cerebro un solo conocimiento matemático. Bueno, momento! ... no me mire con lástima, soy capaz de sumar, restar, multiplicar ...  y esteeeemmm dividir ... ya se me complica.  
A pesar de lo anteriormente expuesto solo me la llevé a rendir una vez. Ohhh  - dirá Ud – pero entonces no era tan mala!. Y yo reiteraré que si, que era peor que mala pero tenía incentivos en casa. Acertó si, no sabe lo buena incentivadora que era mi madre, capaz de hacer que a una mula le dieran el Nobel si era necesario. No me explayaré sobre la metodología “psico-pedagógico-amenazante” de mi progenitora porque no viene al caso, pero créame que era efectiva.

¿Y lo de el comedimiento?  - dirá Ud.
Bueno, tiene que ver con todo esto y es una pequeña lección que quisiera enseñarle. Este blog también es un servicio a la comunidad.
No sea comedido.
No sea comedido, no abogue, no interceda, no tercie, no medie, no se meta, no nada.

Alli estoy ¿me ve? Tercer año, diciembre, último recuperatorio de matemática del año, última oportunidad de zafar. Un nueve necesito, poca cosa. Me entregan la prueba y: (aquí música de Carrozas de Fuego por favor y yo en cámara lenta cayendo de rodillas con el puño en alto) el milagro se produce: un nueve! Estoy salvada.
Unos bancos mas allá, Caro está desencajada,  al estilo del fan de Wanda se lamenta y llora desconsoladamente. Es que ella , tan burra como yo que por algo somos amigas, también necesita un 9, pero en su hoja figura un 8.
A ver? – digo yo metiéndome donde no me llaman – mmm, ajá, si ... ajá ... si, si, esto da 420 y esto está bien resuelto ... ajá ... . Pero las pruebas son idénticas! Donde está la diferencia? Porque te puso un 8???
En un rapto absurdo y justiciero le arrebato la prueba, me planto delante del escritorio de la profe y le pido explicaciones. Como es que ella se la lleva? Como un ocho? Si su prueba y la mía son iguales ... . La profe toma las dos hojas, las mira, las examina, las compara y me dice: “Tiene razón, me equivoqué, gracias por hacérmelo notar ... ud también tiene un ocho ... nos vemos en la primer mesa de Diciembre?.”
No me desmayé alli mismo de casualidad, ese episodio ha forjado mi temple, después de eso puedo soportar cualquier cosa ... .

Gracias Caro (aunque no vas a leer esto) por recordar la anécdota hace unos días y por las risas cada vez que la contamos a dúo y porque el comedimiento salió mal en ese momento, pero amortizó en diversión en el transcurso del tiempo.
Igual te digo, seguís en deuda conmigo … . 

25 comentarios:

Any dijo...

Vengo asi como medio atrasada en lecturas y eso. Pero ya me pondré al día en lo inmediato.
Trato de subir algo porque quiero QUIERO mantener esto vivo. Asi que sean indulgentes.
Un beso de vuestra remadora amiga

El Gaucho Santillán dijo...

Y si, matàte.

Claro, ahora te reìs, pero me imagino lo que habrà sido.

Un abrazo.

censurasigloXXI dijo...

No, si ya decía yo que cuando leía tu blog me llegaba un tufillo a abanderada, un aroma a Chanel aspa de molino... Si es que las intuiciones no me fallan.

No creas, a mi edad y todavía no he aprendido la lección. Las "quijotas" son "quijotas" hasta la muerte, aunque el aspa del molino les de en los morros cada vez que hace viento.

Besito y cafelito.
No sufras, los blogs te esperarán cuanto haga falta.

Balamgo dijo...

Una anécdota muy simpática, pues a más de uno/a le a pasado algo igual, y siempre es bueno recordar.
Abrazos.

G a b y* dijo...

Alguien dijo (no recuerdo quién) que los dramas del pasado son la comedia del presente (o algo así) -hoy estoy para reprobar cualquier materia que se me ponga delante-, es la medicación, aclaro. Pero es así. Aquello que en algún momento se nos tornó catastrófico, al día de hoy se recuerda con humor y una sonrisa en los labios! Ya ves, tu amiga y tú rieron al recordar semejante momento! (que botona la profe!).
Y bueno, a muchas no se nos dan los números, me incluyo, aunque la más incluida en el tema es mi hija que no ha habido año de secundaria que no haya que tenido que rendir esta materia! pobre! En fin! es lo que hay!
Besitos al vuelo:
Gaby*

Winnie0 dijo...

ja ja Si supieras cómo me he sentido identificada porque también tuve serio "enfrentamiento" con las mates.... Me has hecho recordar que en el previo a la universidad, nunca sabré cómo aprobé las matemáticas en ese examen...jaja Un beso

Ana O dijo...

Lo lindo es que todavia son amigas! Mis mejores amigas son las colegio :)

Y yo tampoc entiendo como hice para aprobar matematicas, fisica y quimica!

ojo dijo...

Jajajaja!! Me imagino la reacción reestimulante de tu Sra. Madre, si es que se enteró.

Quizás hayas pecado de algo más pior que de comedida. Pero bué, a golpes se aprende. Quizás debiste amenazar a la profe con denunciarla por burra.
Por otro lado, la asignatura se salvó y la anécdota nos quedó.
Penas comaprtidas, son medias penas, dicen por ahí ;).

Mi caso, siempre estuve en la luna, pero sacaba buenas notas
Matemáticas nunca me interesó.

Abrazo

PD: Si querés mantener esto vivo, lo amntendrás. Take it easy.

Dany dijo...

Bueno hay que reconocer las otras virtudes del comedido...si me espera un par de dias le trato de averiguar cuales serían.

Un beso!

Marina dijo...

Me imagino tu vieja! Te quería matar? Yo hoy tengo una adolescente y si hace eso creo que un poco la consuelo porque me daría mucha ternura y un poco la reviento por bolas tristes!!!!
Juntarse con amigas de toda la vida es lo mejor!

Neogeminis dijo...

jajajaaja...a medio relato ya me lo veía venir!...qué desgraciada esa profesora!...no me diga que no es maldad!...si solamente por el gesto de compañerismo merecías la nota!...pero bueno, con el tiempo y a la distancia, les sirvió a vos y a tu amiga para amenizar los encuentros y renovar la amistad!...y en eso se diría que te sacaste la mejor nota!jejeje

un abrazo vecina y me alegra verla actualizando!

Pepe dijo...

Una verdadera lástima que la profe no entendiera de gestos quijotescos ni de solidaridades compañeriles. Me temo que sus esquemas mentales tenían sus márgenes perfectamente medidos, exactos como la ciencia que enseñaba.
Cuando se trata de defender a los amigos, no valen los comedimientos. Hiciste bien, a pesar del catastrófico resultado.
Un abrazo.

El Mostro dijo...

¡Excelente historia!
No hay que meterse a defender lo indefendible.

"...con alguna ida a la iglesia mas cercana a rogar.." Nunca entenderé la fe.
"matemática la odiada." Muy odiada.

Besos.

Clau dijo...

:D me hiciste reir!! ahora, esa mujercita resentida que tenían de profe también, qué bárbara!!! hay gente mala en el mundo y en su mayoría enseñan matemáticas.
¡Besos Any, qué bueno volver a leerte!

Mariela Torres dijo...

¡Qué situación!
Mi profesora de patín es igual que esa profesora, y eso que no nos pone notas. Basta que uno le señale un error de ella para hacernos ver que el error es nuestro. Bien que hace.

Besos.

LadyMarian dijo...

Si ponen un 9 no pueden bajarlo a 8! Es como el precio de góndola. No pueden cobrarte más de lo que figura allí, aunque hayan puesto mal la cifra!

Yo también era mala en matemática pero en matemática, física y química tenía todo 9 o 10 por el terror de llevármelas. Con el resto era muy buena alumna pero las mejores notas estaban en las materias que odiaba.

Ah! Y lo peor es que siempre pensé que había terminado con matemática pero ahora tengo que explicarle a mi hija. Es una tortura que me persigue!

Besos

Lola dijo...

Jaaaaajaja, a mí también me pasaba lo de las idas a la iglesia, y eso que era re traga. En realidad creo que las idas a la iglesia fueron más en épocas universitarias, pero para el caso... aunque seas traga el sufrimiento está igual, así que no sé hasta donde vale la pena estudiar, jaaaaa
Vos sabés que lo que es matemática de la secundaria también lo miro y no tengo la más pálida idea de cómo era capaz de resolver eso. Al día de hoy me pregunto qué corno eran las derivadas y para qué miercoles sirve la trigonometría. En cambio enseñan poca estadística que es mucho más útil, o lógica, que tienen las mismas bases que la matemática y también sirve en la vida diaria como sumar y restar (y después nos preocupamos por qué el mundo anda así).
Al final seguramente el episodio sirvió para reforzar la amistad, claro que si leías esto mientras estudiabas con cuartenta grados, o peor aún mientras escuchabas a tu madre cuando se dio cuenta que te la llevaste, me estaría por quedar la cara marcada no?
Bueno muchacha, yo quiero, QUIERO que sigas escribiendo porque me mato de la risa siempre en tu blog, y es una fiesta cada vez que publicás (no hay post aburrido en tu blog!)
Besos!

Yoni Bigud dijo...

Yo era malísimo en todo. Si le hubiera dicho a algún profesor que la prueba de otro amigo era igual a la mía, las mesas de diciembre habrían quedado chica. Nadie nunca se comparó conmigo, y lo bien que hacían.

No puedo creer que usté no vio venir ese desenlace. ¿En qué estaba pensando? Los héroes están en la guerra o en la tele. Nunca en el mundo real, y mucho menos en un colegio secundario.

Un saludo.

CAS dijo...

una botona la maestra....uhhhhhhh!!!
por suerte quedó una gran amistad y una anécdota divertida para contar y compartir.

besos

Susana Peiró dijo...

Any, comedida y…santa! Si me pasaba con la “odiada” (agregale física y química, ya que estamos) me quedaba ahí, moría. Matemática hizo miserable mi vida hasta el último día del colegio secundario, me puso de rodillas. Caro! Levantale un monolito a esta amiga- mártir, pocas veces se ha visto semejante gesto de arrojo!
:)
Besitos Any!

Marina dijo...

Caballeros pobres me encantó!
Qué poético! Un beso, M:

Rochies dijo...

era harto probable que a su espíritu justiciero le dieran tamaña lección. Habrá aprendido a hacer justicia con más estrategia.

Winnie0 dijo...

Darte las gracias, un beso y un hasta siempre por haberme acompañado en mi vida en la blogosfera. Un beso y hasta siempre

Anónimo dijo...

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