lunes, 19 de julio de 2010

20 de Julio


Ya sé que no somos amigos, ni siquiera somos conocidos (de este pequeño mundo blogger solo conozco a una persona).
Ya sé que no tenemos lazos fuertes, que no compartimos recuerdos ni rutinas mas allá de las visitas virtuales . No conozco casi nada de sus vidas, no saben casi nada de la mía. Un dato por aquí, otro por allá, algún pensamiento similar, alguna sonrisa que a veces se hace carcajada; palabras bien ensambladas que por momentos emocionan, historias que traspasan la pantalla, alegría de leer que alguno tuvo su primer hijo, aventuras, desventuras y sueños de cada uno de uds.

No somos amigos ya lo sé. Somos un momento en el aquí y ahora, unos segundos de compañía, una pausa de relax durante el día. Venimos de todas partes, no tenemos cara ni voz, no tenemos pasado ni futuro.
Que nos une entonces? Un sentimiento de afecto? Una corriente de simpatía? Una sensación de pertenencia a un grupo? Curiosidad? Asiduidad? O será tal vez que “no nos une el amor sino el espanto” como dijo el poeta? No tengo la menor idea, pero algo hay.
Que se yo que somos. Pongámosle que somos amigos y que tengo ganas de saludarlos y desearles que pasen un lindo día mañana, y que tengan un buen año, una buena vida. Al final de cuentas los buenos deseos siempre suman, nunca están demás. Así que cada uno guarde este saludo en un rincón y consérvelo, como un amuleto o como un gesto de fe en la especie simplemente. No todo está perdido si las palabras de un desconocido nos despiertan todavía algún tipo de reacción.

Feliz día del amigo che, a cada uno, a todos.

lunes, 12 de julio de 2010

miércoles, 30 de junio de 2010

Este Jueves un Relato: Enemigos Intimos


Siempre tuviste una claridad conceptual y una lucidez muy superior al resto de nosotros. Tu cerebro no descansaba, absorbías todos los detalles en una sola mirada y los procesabas a velocidad supersónica. Cuando nosotros íbamos, vos ya habías ido y vuelto 5 veces.
Serio e impenetrable, con la mejor cara de “yo no fui”, tu cabeza ideaba las peores travesuras, milimétricamente planeadas, en las que quedábamos todos invariablemente involucrados y castigados.
Te admiraba y te detestaba al mismo tiempo. Sabías como hacerme enojar hasta el punto de la furia, esa furia roja y fea que te enceguece y te habilita para hacer cualquier cosa, como cuando te tiré la tijera con una fuerza que ni yo misma creía tener te acordás?. La tijera se clavó en tu pierna derecha; mientras empezaba a brotar la sangre y yo pensaba que te había asesinado o poco menos, vos levantaste la cara y me sonreíste con esa media sonrisa tuya: “fallaste idiota”. Tuviste suerte de que llegara la vieja mirá …, creo que sino te hubiera matado en serio.
Desde que tuve conciencia fuimos al choque. Cualquier motivo era válido para enfrentarnos, pelear, amenazarnos y hacer efectivas las amenazas. Jugabas con demasiada ventaja, eras mucho más rápido mental y físicamente; pero no contabas con mi voluntad, Any era una guerrera paciente, consecuente, y se tomó el trabajito de estudiar a su oponente durante años ... hasta que aprendió la técnica. Entonces las batallas fueron un poco mas parejas, mordiste el polvo muchas veces.
Sin embargo, y paralelamente a nuestras discusiones eternas y bizantinas, hubo momentos en que me sorprendiste con gestos que contradecían nuestra íntima enemistad. Gestos casi imperceptibles para los demás, pero no para mi. Y debo agradecerte la soga – impensada – que me tiraste en forma rápida, efectiva y sobre todo discreta, en un momento muy oscuro. Estuviste allí para ayudarme y yo no lo olvido.

Seguís siendo brillante y hermético. Te sigo admirando tanto o mas que antes. Pero mi querido, los años no pasan en vano, nos hacen cambiar, van limando lo áspero, van agujereando las armaduras. La tuya se está oxidando, muy a tu pesar seguramente.
El tiempo y tus hijos te han suavizado el carácter, han neutralizado la acidez de tus palabras, te han vuelto mas vulnerable, casi humano te diría ja!. Tu sarcasmo característico sigue apareciendo cada tanto - porque el zorro pierde el pelo pero no las mañas - igual hoy sé que estamos cerca y contamos el uno con el otro.

Y como esto no lo vas a leer, te puedo decir que me siento orgullosa de ser tu hermana y que sos una de las personas mas importantes para mi. Aunque vos ya lo sabés no?.

Te quiero Lele.


Para leer sobre otras enemistades pueden pasar por lo de Gustavo

viernes, 18 de junio de 2010

Perdiendo recuerdos


Somos máquinas de crear recuerdos. Lo hacemos todo el tiempo.
Cuanto se tarda en crear un recuerdo? Unos segundos. Cuanto tardamos en deformarlo? Toda la vida.

Como si fuéramos directores de una película vamos cambiando de a poco la escenografía, le vamos agregando cosas, palabras, pausas; lo vamos transformando y modificando a nuestro antojo y también sin querer, en forma totalmente involuntaria. Finalmente ya no sabemos si lo que recordamos sucedió tal como nos parece o es producto de nuestra imaginación. Seguramente en lo esencial el recuerdo será real, pero los pormenores, los pequeños detalles irán cambiando con el tiempo; lo revisamos una vez y otra más, le agregamos color o sentimientos según nuestro ánimo del momento.

Y en ese vaivén mental, a veces el recuerdo se va diluyendo. Desesperadamente tratamos de recuperarlo, de aferrarlo a nuestra memoria. Confrontamos nuestros datos con los de los demás, pero no sirve de mucho, cada uno fija cosas diferentes de una misma situación, recuerda a su manera y entonces las versiones serán distintas. La bruma del tiempo irá desdibujando el recuerdo y tendremos una idea cada vez mas vaga de ese viaje que tanto disfrutamos, de esa persona tan interesante con la que conversamos casualmente o de esa fiesta de la que solo nos queda alguna foto que se va poniendo amarilla.

Pero lo peor de todo es ir olvidando las caras, las expresiones, las voces, las risas de aquellos que quisimos tanto y que ya no están. Me entristece ir perdiendo la imagen mental de mi padre por ejemplo, la inflexión de su voz, su manera de mirar por sobre los anteojos … . No hay foto que pueda recuperar eso; no hay nada que me devuelva los pequeños detalles.
El tiempo es implacable en este sentido. No me gusta pensar que llegará el día en que su imagen sea tan borrosa en mi cabeza que ya no logre verlo … y lamentablemente ya está sucediendo.
El sentimiento seguirá eternamente intacto, pero los sonidos y los rasgos se harán humo y niebla.

Hay algún recuerdo que hayan perdido o estén perdiendo?

El domingo se festeja en Argentina el día del padre. Vaya entonces un recuerdo para mi viejo y un abrazo para todos los padres de la blogósfera.

miércoles, 9 de junio de 2010

Este Jueves un Relato: Hacemos Deporte?



Deportes … deportes … . Siempre me gustaron, sobre todo los que tienen que ver con el agua. Me hubiera encantado hacer nado sincronizado por ejemplo. El problema es que tengo poco espíritu de competencia, asocio el deporte con la diversión. Y además es sabido que un buen deportista necesita voluntad, concentración, empeño, orden, espíritu de sacrificio, tenacidad, … que será todo eso por las barbas de Neptuno???. Ninguna de esas virtudes venía en mi currículum cromosómico al nacer; en el papel que le entregaron a mis padres solo decía “Felicidades esta es Any: E’ lo que hay, así que a ver como se las arreglan”.

“A hacerte la payasa te vas a otro lado!” - me dijo una vez a los gritos un profesor en la cancha de basquet. Y me arruinó la diversión y la carrera de basquetbolista profesional. Quien querría pasar 4 o 5 horas por día con semejante energúmeno, cara de amargo, que lo único que hacía era gritar y tratarnos como si estuviéramos en el ejército. Yo no por supuesto.
Asi que me pasé al volley, después al tenis, intenté aprender a esquiar (que lindo es!) … todo lo hice en forma mediocre, mas o menos mal, nunca logré destacarme ni tomármelo en serio.
Lo último que hice con cierta regularidad hasta el año pasado fue tai chi chuan, que curiosamente es una actividad tranquila, “seria” y que ayuda inmensamente a la flexibilidad del cuerpo y a la concentración de la mente, entre otras cosas. Y me gustó.

Si me pidieran nombrar un deporte cotidiano me inclinaría por la risa sin dudarlo. Si, si, la risa es un deporte señores. O por lo menos tiene muchos de los beneficios que se obtienen practicando alguna de las actividades tradicionales. Oxigena los pulmones y el cerebro, regulariza el ritmo cardíaco, la presión arterial y la función intestinal (otra que el Activia!), relaja las tensiones, reduce el stress, quema calorías! Cuando reímos el organismo produce endorfinas o sea opioides (ah guau!) con efectos analgésicos, tranquilizantes y/o euforizantes. Encima es gratis, que mas se puede pedir?
Lamentablemente esto de reir se practica poco; un niño sonríe un promedio de 300 a 400 veces por día, un adolescente unas 70 y un adulto … solo unas 10 a 20 veces diarias.
Vayamos tras la risa, si se esconde busquémosla, si no aparece inventémosla. Si estamos tristes vistámonos con ella que aunque a veces sea solo un disfraz, igual servirá para contagiar a otros y hacer el camino un poco mas liviano.
Convirtamos a la risa en deporte y practiquémoslo a consciencia.


Para leer a otros deportistas pueden pasar por lo de Gustavo:



domingo, 23 de mayo de 2010

La bandera de los losers


Este fue uno de mis primeros post. Los ciudadanos, gente del montón que labura todos los días sin muchas mas pretensiones que vivir en paz y tener algún que otro momento de felicidad; los nadies, también formamos parte de este país y guardamos la esperanza de que esto alguna vez funcione como lo soñaron aquellos hombres de mayo de 1810. Mi deseo es que no nos lleve otros 200 años y que el tricentenario encuentre a sus pobladores viviendo dignamente y en armonía por fin, cobijados por ese símbolo celeste y blanco que nos pertenece a todos.
Ya va siendo hora.

En el colegio el turno mañana izaba la bandera, el turno tarde la arriaba. Por turno le tocaba una semana a cada curso, a la mañana se cantaba “Aurora”, a la tarde el “Saludo a la Bandera”.
Esta era una tarea reservada para los mejores promedios, los alumnos top, los demás ni nos acercábamos al mástil, solo formábamos en el patio y cantábamos sin demasiado entusiasmo. Nuestro patriotismo era directamente proporcional a nuestras calificaciones. El honor de manipular la bandera no alcanzaba a los “losers”.
Esa tarde la tarea del arriado le tocaba a nuestro curso; a eso de las 3 el cielo se puso negro y se escucharon los primeros truenos. “Ya esta lloviendo! Hay que cerrar las ventanas y bajar la bandera” – chilló la maestra – “a ver, Juan y Ana, vayan a buscarla , rápido antes de que se largue mas fuerte!”. Nos eligió al azar solo por ser los que estábamos sentados mas cerca de la puerta del aula.
Salimos disparados con Juan Ernesto hacia el patio, “dale apurate, vos andá bajándola que yo busco la caja” - le dije. La bandera se guardaba dentro de una caja debajo del mástil, donde también estaba la ruedita que manejaba el mecanismo de izado o arriado.

Alli estamos entonces los dos solos. Cada vez llueve mas fuerte. Saco la caja y la abro, dispuesta a que Juane me pase la bandera para guardarla , pero cuando levanto la vista la veo flameando alto todavía, viene bajando muy despacio, no llega ni a la mitad del mástil: -“Dale que pasa? Esta trabada? Dale Juane que nos vamos a empapar!”-. El no me escucha, está como hipnotizado, gira la ruedita despacio mirando la bandera y lo escucho cantar bajito. “- Juaaaaannnnee! Movete, que hacés???". - “Salve Argentina, bandera azul y blanca ...pará ….nunca bajé la bandera che… cantá, cantá dale”-. Está emocionado! Hasta ese momento nunca había sentido ese tipo de emoción “patriótica” (y tampoco me ha vuelto a pasar muchas veces) sin embargo le obedezco sin entender mucho porqué, canto junto con el en voz baja mientras miro como va bajando la bandera.
Ahora llueve fuerte, nos estamos haciendo sopa mientras la maestra nos hace señas frenéticas desde la ventana para que entremos; de reojo la vemos, pero hacemos como que no.
Juane y Ana por única y última vez en toda su carrera escolar, son los elegidos para arriar la bandera, y no van a desaprovechar la oportunidad. Ni a Juane ni a Ana les alcanza el promedio para repetir la hazaña, así que es ahora o nunca, sin testigos, sin fotos, sin poder avisarle a nadie. A dúo cantan el “Saludo a la bandera” entero, guardan todo, se sonríen el uno al otro y vuelven al salón chorreando agua pero contentos, a pesar de saber que los espera el reto de la maestra.

Teníamos 9 años, estábamos en 4to grado y nunca habíamos cruzado mas de dos palabras con Juane hasta ese día; a partir de alli se creó una conexión entre los dos que sigue hasta hoy.
No muchos conocen la historia. Lo que compartimos con Juancito ese dia, “la bandera de los losers”, quedó como uno de los mejores recuerdos del cole, un guiño entre los dos, un pequeño acto de justicia finalmente, porque los losers no tendremos ni un solo 10 en el boletín, pero también tenemos bandera … .

miércoles, 19 de mayo de 2010

Este Jueves un relato: Historias alrededor de una taza de café.


Any: Tiene piojos! Tiene piojos! Tiene piojos!

Javi: Callate pelotuda, te voy a ahogar en la pileta como a la mujer del piojoso …

Madre: Que dijiste?

Any: Piojoso! Piojoso! Ahjajajajajaj!

Javi: Nada … (susurrando) callate pelotuda, te voy a matar vas a ver …

Madre: BASTA LOS DOS!!! Que es eso de la mujer del piojoso? Hablá … no me hagas perder la paciencia, mirá que la vas a ligar …

Any: Es un cuento que nos contó el Tito cuando tomamos café con el. El Tito nos deja tomar café solo … no como vos …

Madre: Como café? Que cuento? HABLEN!

Javi: Dijo el Tito que había un tipo … Pedro … la mujer le decía ¡piojoso! todo el tiempo. Mirá que casa horrible tenemos por tu culpa, piojoso! No tenemos plata por tu culpa, piojoso! No tenemos auto por tu culpa, piojoso! No vamos de vacaciones por tu culpa, piojoso! Somos pobres por tu culpa, porque vos sos un piojoso! Y entonces el tipo agarró y le metió la cabeza en la pileta del patio y la ahogó. Y le decía “no me digas piojoso eh?, a mi no me digas piojoso, a ver … decime piojoso ahora hija de puta!!!” Y la mujer que tenía la cabeza en el agua, levantó las manos y con los dedos hizo como que mataba un piojo, asi con los dedos, como vos cuando reventás los piojos viste?

Any: Pero al final la ahogó dijo el Tito. Y la mujer se quedó asi … con los ojos abiertos y la piel se le puso verde y le salía …

Madre: Baaaasta! Pero … yo no puedo creer esto … mañana me va a escuchar ese viejo … y encima les da café! Y les cuenta atrocidades … Dios mío …

Javi: Pero estaba bueno el cuento, a mi me gustó, y me gusta mas el café solo. Yo no quiero mas leche, se le hace nata arriba, es asquerosa … y esta pelotuda saca la nata de su taza y la pone en la mía …

Any: Mentira! Y yo también quiero café solo, el Tito lo bate con soda y le sale con una espuma asi de gorda …

Madre: Vos dejá de decir “pelotuda” cada dos palabras porque te voy a bajar todos los dientes. Y vos … salgan! … desaparezcan ya! antes de que los mate. Ya van a ver … café solo … y ese viejo mañana … no sabe la que le espera … .


Nunca supimos que pasó. El viejo siguió viniendo a quedarse con nosotros por la tarde y siguió contándonos cuentos, uno mas truculento que el otro. Café solo no volvimos a tomar eso si. Café con leche, con mas café que leche y bien batido para tener bigotes de espuma mientras escuchábamos las historias del Tito.
Mas historias alrededor de una taza de café en lo de Gustavo