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viernes, 29 de julio de 2011

Teoría de Viernes



Escucho lo que cuenta de la fiesta y me sorprende la cantidad de detalles. Describe minuciosamente el vestido de la novia, de la madre, de las hermanas y hasta destaca la elegancia de la abuela vestida de “color uva”. Detalla el menú desde la entrada a los postres sin olvidar uno solo de los manjares servidos. Relata cada momento de ese sábado efusivamente intercalando colores, sabores, olores, emociones, sonidos y chismes claro. Que proporción de toda la historia será fidedigna a los hechos?. Siempre me pregunto cuanto de invento, agregado, adorno, imaginación, exageración, mentira piadosa, mentira maligna …, que porcentaje real de verdad hay en lo que escuchamos y en lo que contamos.
Es inevitable que lo acontecido se transforme al verbalizarlo, a propósito o no, con alevosía o sin ella. Finalmente nada es real? Todo es una suerte de ficción?. Vivimos en una continua aproximación a la realidad siempre modificada y transformada por nuestras palabras?.
Conclusión: Narrar los hechos reales es imposible, solo se puede contar cabalmente lo que nunca ha sucedido, lo inventado o imaginado.

Ajá – dirá Ud. – y a que viene todo esto?
Ufa! – diré yo – a Ud hay que explicarle todo. Esto viene a cuento de que es viernes y se me terminó la carga de la impresora.
Ajá – dirá Ud. – sigo sin entender.
Bueno vea, como hoy es viernes yo tengo planeado salir una hora antes del trabajo. El cartucho de tinta ya lo compré esta mañana, pero este es un dato que solo yo conozco. El lunes, cuando el jefe pregunte donde estaba yo a las 18:15 hs cuando el llamó por teléfono, yo esgrimiré sin pudor el pretexto del cartucho. Sin culpa además porque el hecho básico es real. Relataré con tono pesaroso que en la mitad de mi labor realizada con ahínco y entusiasmo, se me terminó la tinta. Y como sin tinta no puedo trabajar tuve que partir mas temprano a comprar un nuevo cartucho. Todo cierto (bueno está bien! lo del ahínco y el entusiasmo es mentiroso y obsecuente, pero queda bien) salvo un estratégico detallito horario, una coartada que me provee el universo y no puedo desaprovechar. Los caminos del Señor son misteriosos ... .

Teoría confirmada entonces, y todos felices
Buen finde amigos!

viernes, 14 de mayo de 2010

Tan sutil ...


Diplomática. Aunque mis detractores opinen lo contrario, me considero una persona diplomática. No me gusta generar incomodidad o dolor en los demás, prefiero que mi opinión, idea o pensamiento respecto de algo se transmita suavemente a la otra persona, sin altisonancias ni palabras hirientes. Suave pero firmemente se entiende.
Para esto nada mejor que el “método de las situaciones creadas” que ayuda al interlocutor a entender el mensaje.
He aquí el ejemplo práctico perfecto de dicho método aportado por la familia de Helen:

Helen Hayes (actriz angloamericana, 1900-1993, los memoriosos quizas la recuerden personificando a la astuta viejita Miss Marple) famosa por su poco talento para el arte culinario decidió cocinar para toda su familia una navidad. “Es la primera vez que cocino un pavo – les dijo – si el resultado no es bueno, por favor sean piadosos conmigo; sin muchos comentarios nos vamos todos a un restaurant.” Dicho esto sirvió el pavo y fue hasta la cocina en busca de la salsa para acompañarlo. Volvió 5 minutos mas tarde y todos seguían sentados a la mesa … pero con los abrigos puestos.

Piadosos pero contundentes sin dudas.

Tengo una amiga, que ejercita una forma un tanto mas particular de diplomacia; sostiene ella que para enfrentar algunas situaciones hace falta una mezcla de sutileza y crueldad; sutileza para no ir con los tapones de punta al choque directo y ahorrarse escenas desagradables y/o violentas. A esto es necesario adicionar una dosis de crueldad a voluntad (sabido es que la letra con sangre entra) que ayude a fijar el concepto en el hemisferio cerebral derecho del interlocutor. Este, una vez captada la idea, abandonará su postura hostigadora al instante (léase: si sabe lo que le conviene, se dejará de joder.)
La siguiente escena ejemplifica la teoría:

La anécdota fue protagonizada por Calvin Coolidge, presidente de Estados Unidos entre 1923 y 1929.
De visita en una granja, la esposa del presidente se interesó por la frecuencia con la que copulaba el gallo del lugar. “Una docena de veces al día por lo menos” – le contestó el guía. Al oírlo, la primera dama pidió al guía que comunicara este dato al presidente quien se encontraba a unos metros de distancia. El presidente escuchó con atención y preguntó: “Siempre con la misma gallina?”
“Por supuesto que no – respondió el guía – cada vez con una distinta”
“Por favor, transmítale eso a la Sra. Coolidge”

Ay! Sra., Sra. … eso le pasa por hacerse la viva … .

Me pregunto, cuan diplomáticos serán los visitantes de este lugar en una escala del uno al diez?

Buen finde para todos.