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sábado, 18 de junio de 2011

Frikihábitos: Digan Whiskyyy !!!



La fotografía es un arte. Un arte, me oyó? No, no me oye.
Desde que le regalaron esa camarita, anda como loco fotografiando a mansalva todo cuanto se le pone delante. Y su objetivo preferido es su hijo.
Ahora si! Ahora podrá tomar hermosas instantáneas del nene, de día, de tarde, de noche, haciendo muecas, jugando, durmiendo, comiendo … encantadoras fotos, que solo le interesan a ud porque es su hijo. Que necesidad hay de abrumar a familia y amigos enviándoles 314 fotos de Carlitos por día? Que quiere? Que lo odien a ud y al chico?
Tenga en cuenta además que Carlitos es un ser humano, en formato diminuto aún, pero ser humano al fin. No le agote la paciencia persiguiéndolo día y noche con la cámara: “A ver Carlitos, parate ahí, mirá el pajarito … sonreí gugli gugli gugli …. sonreí te dije! … sonreí carajo! o querés que te pegue?”
Alguien le dijo que las mejores fotos infantiles se logran apelando a la espontaneidad y es cierto. Pero tampoco tiene que esconderse al acecho detrás de la puerta del baño o salir de repente del ropero cámara en mano. Solo logrará que a Carlitos le den convulsiones del susto y llore aterrorizado cada vez que ud. aparece.
Si está en un espacio interior, acérquese a la ventana … asi, muy bien … cuidado con los contraluces … y cuidado con Carlitos! Salvo que quiera que su foto se publique en la sección policiales del diario no es necesario que lo siente en el borde, recuerde que están en un 8º piso.
Es mejor utilizar un fondo simple. Si quiere fotografiarlo mientras juega, no hace falta recargar la escena con Mickey, Minnie, Barney, Winnie Pooh, Garfield, Bob Esponja y la colección completa de dinosaurios. “Che que cara de nabo tiene este Teletubbie! Ah …que no es un Telet …? ese es Carlitos? ah, mirá que grande que está!”
La luz suave de un día nublado favorece el rostro, dicen los expertos, y hoy es el día ideal para hacer buenas fotos de primeros planos. Que tormenta se vino de golpe! Que rayos! Menos mal que entró a tiempo y la cámara no se mojó. Ejem … no se olvidó de algo? Aquel bulto que se ve en medio del patio no es Carlitos amarrado todavía a la silla? Si ya sé que no quería quedarse quieto … pero no habría que entrarlo? Ah como? Que antes va a aprovechar para hacerle una foto? Y bueno, dele.

Y al primero que ose criticar mi dibujo … le saco una foto.

domingo, 2 de mayo de 2010

Frikihábitos: Vino Triste


Cuenta la leyenda que el político inglés George Alfred Brown, de destacada labor en el Ministerio de Asuntos Exteriores Británico, era afecto a la bebida, muy afecto, afectérrimo. Durante una de sus visitas a Sudamérica, en una recepción oficial y correspondiéndole abrir el baile, Don George que estaba en un estado etílico interesante, se apersonó al centro del salón y dijo: “Hermosa dama de vestido escarlata, me haría ud. el honor de bailar conmigo?”
Una voz grave le respondió: “De ninguna manera. Primero porque usted está borracho. Segundo porque esto no es un vals sino el himno nacional peruano. Y tercero, porque no soy una señorita sino el arzobispo de Lima”

Y es que tomar en cantidad no es para cualquiera, o por lo menos no todos tienen la resistencia que les permita seguir actuando normalmente después de la tercera copa.
Hay muchas clases de borracho, está el que grita, se enoja y se quiere agarrar a trompadas hasta con su propia sombra porque insiste en que el “está perfecto”; está el borracho cariñoso que después de unas copas ama a todo el mundo y anda abrazando, besando (y lo que pinte) a todo el que se cruza en su tambaleante camino; está el borracho dancer que monopoliza la pista creyéndose John Travolta, baila, pisa gente y termina tropezando y rompiéndose los dientes para regocijo y horror de la concurrencia; está la versión singer que se da mucho en los karaokes, el tipo agarra el micrófono por su cuenta y aúlla hasta que alguien se cansa y le tira con algo; está el borracho desagradable que se descompone, vomita, le baja o le sube la presión y termina en la guardia de un hospital; está el borracho streaper que le da por sacarse la ropa al estilo Full Monty “I believe in miracles …!”. En fin, hay una variedad interesante.
Pero sin dudas el peor de todos es el borracho atacado por el síndrome del “vino triste”; cualquier palabra desencadena su reacción lacrimógena, tanto puede llorar porque se siente un fracasado o porque se le murió la tortuga cuando tenía 12 años. Acosa a conocidos y desconocidos con una lista interminable de desgracias, problemas, calamidades, desdichas y desventuras. Y yo tengo tanta mala suerte que justo me le voy a sentar al lado! El Universo está en mi contra evidentemente. Si los dioses querían probar mi capacidad de empatía, solidaridad, comprensión y sensibilidad, pues bien, quedó comprobado que soy una perra malvada. Un tipo que se toma todo el vino de la mesa y aledaños, me cuenta con lujo de detalles su calvario conyugal y llora a los postres porque su mujer lo dejó – mientras toda la mesa me mira como si yo fuera la culpable de su llanto desconsolado - no es ni cerca mi ideal de compañía ni en un asado, ni en ningún lado.
La próxima me siento al lado de la nona Lelia (abuela de mis amigos de 97 jóvenes años) que incluso escuchará gustosa mi propia lista de quejas y pesares porque para comer se saca el aparato del oído a fin de que nada la interrumpa.
Grande Leli !!!

lunes, 19 de abril de 2010

Frikihábitos: Dietas


Si ya probó la dieta de la manzana y la de la luna; si ya trató con la Dieta Atkins y la South Beach (ud es tan cool!); si tiene una foto de Cormillot en su mesita de luz (argggh que mal gusto che!) y sigue todos y cada uno de sus consejos; si se gastó una fortuna visitando al Dr. Ravenna emulando a Susana Giménez y quedó como ella (ud. es un nabo, disculpe que se lo diga asi); si siguió todos los consejos para adelgazar que le dieron sus amigos, el portero, la señora del kiosco, la revista Para Ti, el curandero de la otra cuadra y hasta el médico. Si respetó todas las instrucciones: tomar entre 2 y 3 litros de agua, hacer las 5 comidas, no comer entre horas, no servirse grandes porciones, masticar lento, hacer ejercicio, etc, etc, etc … y no adelgazó mas que 150 grs., déjese de jod … ehhh no, quiero decir, no desespere! he aquí la solución:
Ayer fui a Carrefour a comprar alimento para nuestra perra Alenka; galletas para perro “Fido”, sus preferidas. Ya estaba en la cola para pagar cuando una señora detrás de mí me preguntó: “Ud. tiene perro?”. Estuve a punto de contestarle una grosería, sin embargo en un impulso le contesté: “No, he recomenzado con la dieta Fido; aunque en realidad no debería, dado que la última vez terminé en el hospital. Pero es que había perdido 25 kg antes de despertarme en terapia intensiva lleno de tubos y con respirador artificial …” . La vieja picó, me miraba cada vez mas interesada en mis palabras, lo cual activó mi imaginación. “Es fácil y barato, basta con llenarse los bolsillos de galletas y comer una o dos cada vez que uno siente hambre”. A esta altura todas las personas de la fila escuchaban atentamente mi historia. “Lea aquí, ve? La composición nutricional de las galletas es perfecta, tiene todo lo necesario, asi es que voy a probar nuevamente”. La vieja me miró horrorizada y preguntó: “Pero no me dice que se intoxicó con esas galletas y terminó en el hospital grave y lleno de cables?” “Intoxicarme? No, para nada, estaba yo sentado en medio de la calle lamiéndome el culo cuando me atropelló un auto …”

Bueno es una posibilidad, si quiere probar …

domingo, 11 de abril de 2010

Frikihábitos: Furia electrodoméstica


Seguramente ud no conversa con sus electrodomésticos. Salvo que tenga algún problemita serio en su psiquis, ud no se levanta y saluda con un “Buen Día” a su cafetera o a su horno microondas. Pero por alguna extraña razón, si algún aparato de su casa deja de funcionar, ud intentará iniciar un diálogo conciliador con la secreta esperanza de que el aparato adquiera mágicamente la capacidad de escucharlo. Y no me diga que no.
La cosa empieza en un tono cordial, cariñoso, casi un ruego le diría “porque me hacés esto, no te vas a descomponer justo ahora no? dale, dale se bueno por favor, arrancáááá!!!” le dice ud dulcemente al oído, pasando la mano amorosamente sobre su superficie. Nada, el muy cretino ni se mueve, no emite ni una señal de haber escuchado.
“Entonces será cuestión de ordenarle” – piensa ud. con cierta lógica – “dale che, que no tengo todo el día, arrancá de una vez!” … cri cri cri … nada. La cosa va subiendo de tono en cuanto a léxico y a decibeles de la voz: “Ahhh!!! Asi que te hacés el duro eh? arrancá carajo! cachivache de mierda! quien me mandó a comprar esta porquería!” Aqui es donde ud. se acuerda de la madre del aparato, de la madre del que se lo vendió y de la familia completa del fabricante del producto.
Si aun asi el cascajo se resiste a arrancar - que es lo mas probable - ud. notando que su piel va tomando un tinte verdoso y con la vena a punto de explotar, inicia la fase violenta, a saber: unos golpecitos secos con la palma de la mano abierta, como pequeños incentivos, que van creciendo en intensidad y se transforman en cachetadas, como esas que sueña con darle a su peor enemigo. A continuación la mano se transforma en un puño, y ud. que es admirador del pacifismo, de Ghandi y hasta del movimiento pro defensa y conservación de la piraña asesina del Amazonas, se encuentra a si mismo aporreando al aparatito cual si fuera el encargado de darle su merecido a todos los miembros del KKK de a uno en fila.
Pasado el momento de violencia irracional llega la etapa del arrepentimiento; ud. toqueteará una vez mas todos los botones, palancas, enchufes, en forma aleatoria y desesperada, y se autorecriminará amargamente por haber dejado el aparato en condiciones lamentables. Total que ahora además de no poder usarlo, tendrá que llevarlo al service y, peor aún, explicar porqué el cacharro luce como si le hubiera pasado un tractor por encima. Que eso es lo que argumentará claro; ud. no quiere que nadie se dé cuenta de que esa persona en apariencia atildada y correcta, es en realidad un freak-energúmeno de la peor calaña.
No, ni sueñe con poder usar la garantía.